Depresión posparto: qué es y cuáles son sus casusas y factores de riesgo

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¿Qué es la depresión posparto? Causas y factores de riesgo

Durante y después de un embarazo, el cuerpo y la mente de una mujer atraviesan numerosos cambios. El nacimiento de un bebé puede ser un proceso muy estresante que desencadena una mezcla de emociones en la madre. Desde el entusiasmo más absoluto hasta el miedo o la ansiedad por la nueva situación que hay que afrontar. Todos estos cambios pueden derivar en una depresión posparto. Veamos más a fondo qué es la depresión posparto.

Qué es la depresión posparto

La depresión posparto es un tipo de depresión que puede ser de moderada a intensa en una mujer después de haber dado a luz. Se trata de una enfermedad mental grave que involucra al cerebro y que tiene efectos directos sobre la salud, tanto física como conductual. Es un tipo de enfermedad que puede interferir en la vida diaria de la mujer, provocando sentimientos de tristeza, desánimo o vacío que no desaparecen.

Se trata de un trastorno más común de lo que imaginamos, ya que, una de cada nueve mujeres que dan a luz, tienen depresión posparto.

Duración depresión posparto (depresión posparto tardía)

La depresión posparto puede presentarse poco después del parto, o incluso, ser una depresión posparto tardía y llegar un año más tarde. Aunque, la mayoría transcurren en los tres meses después del parto.

En general, muchas mujeres sienten la tristeza posparto en los 3-5 días posteriores. Si la depresión dura más de dos semanas después del parto, es importante que hables con tu médico. No es normal sentirse sin emoción, triste o vacía la mayor parte del tiempo. Por lo que, si sientes que no te preocupas por tu bebé, es posible que tengas depresión posparto.

Síntomas de la depresión posparto

Los síntomas de la depresión posparto pueden ser similares a la de una depresión común. Es normal sentirse abrumada cuando llega un bebé. Lo que no es normal, es sentir los siguientes síntomas de depresión durante más de dos semanas:

  • Intranquilidad y mal humor
  • Sentimientos de tristeza, desesperanza
  • Llorar mucho
  • Tener pensamientos sobre hacer daño al bebé
  • Tener pensamientos de autolesionarse
  • No tener interés por el bebé o no sentirse conectada a él, como si no fuera suyo
  • No tener apetito o comer poco
  • Comer demasiado
  • Dormir poco
  • Dormir demasiado
  • Dificultad para concentrarte o tomas decisiones
  • Tener problemas de memoria
  • Sentirse mala madre, culpable o sin valor
  • Pérdida de interés o dejar de disfrutar de actividades que antes disfrutaba
  • Alejarse de la familia y amigos
  • Dolores de cabeza, problemas estomacales o malestar que no desaparece

Causas de la depresión posparto y los factores de riesgo

Aunque descifrar las causas exactas de una depresión posparto es complicado, existen ciertas vulnerabilidades que pueden propiciar su aparición.

Las hipótesis que intentan explicar la depresión posparto se engloban dentro del modelo general de vulnerabilidad frente al estrés. En este modelo se considera al parto como un estresor inmunológico y neurohormonal, y, la transición hacia la maternidad, como un estresor psicosocial. Ambos exigen de un esfuerzo adaptativo de nuestro organismo para responder a las exigencias de la maternidad. 

Al fin y al cabo, la vulnerabilidad puede ser la consecuencia de diferentes tipos de vulnerabilidad psicobiológica. Dicha vulnerabilidad puede deberse a diferentes factores:

  • Vulnerabilidad genética: genes relacionados con la serotonina y la depleción de triptófano están implicados con la respuesta al estrés y, con receptores estrogénicos.
  • Vulnerabilidad cognitiva: la experiencia del embarazo y el parto es diferente según los rasgos de personalidad, el estilo cognitivo, las estrategias de afrontamiento y el apoyo familiar, social y logístico.
  • Vulnerabilidad neurohormonal: la disminución violenta de estrógenos en el parto y posparto conlleva a la disminución aguda de neurotransmisores cerebrales, que son los que contribuyen a la presencia de los síntomas depresivos del posparto.
  • Vulnerabilidad psicosocial: los cambios en la compaginación y transición de roles, unido a otros factores psicosociales, pueden afectar al estado anímico. Como, por ejemplo: cambios físicos, pérdida de estatus laboral, falta de tiempo, pérdida de autonomía, aislamiento social, etc.

En cuanto a los factores de riesgo, encontramos:

  • Historial de enfermedades previas relacionadas con la depresión: es uno de los factores que mayor riesgo presentan de desarrollar una depresión posparto.
  • Síndrome premenstrual: debido a los cambios en las hormonas reproductivas que se producen en el posparto, las mujeres que padecen este síndrome pueden presentar sintomatología depresiva.
  • Acontecimientos vitales estresantes: si durante el embarazo se experimentan situaciones extremas, como la muerte o la enfermedad de un ser querido, no haber planificado el embarazo y que no sea buscado, tener sentimientos contradictorios, o situaciones estresantes como problemas económicos, de vivienda o el tener que estar al cargo del cuidado de otros familiares.
  • Situaciones de violencia o abuso: sobre todo las mujeres expuestas a maltrato de pareja durante el embarazo, aunque también si lo han sufrido en la infancia o en la adolescencia.
  • Rasgos extremos de personalidad: las mujeres con elevada inestabilidad emocional y tendencia a la baja autoestima o al excesivo perfeccionismo. También la falta de apoyo familiar, pareja o amistades.

Depresión posparto tratamiento

Existe tratamiento para una depresión posparto, desde terapia hasta la ingesta de determinados medicamentos que pueden ayudar a la madre a estar lo más saludable posible en el futuro. Existen distintos tipos de medicamentos para la depresión posparto, siempre recetados por un médico o psiquiatra.

Los tratamientos, tanto de terapia como de medicamentos, se pueden recibir solos o de forma conjunta, en función de lo que determine la persona especialista.

Debemos recalcar que tomar medicación o acudir a terapia no hace a una mujer mala madre. La depresión posparto se trata de un trastorno mental más que necesita de un tratamiento profesional. Recuerda que buscar ayuda es realmente una señal de fortaleza.

El Alzheimer es hereditario: mito o realidad

El Alzheimer es hereditario
El Alzheimer es hereditario

El Alzheimer es hereditario: mito o realidad

La relación entre el Alzheimer y la genética es un tema que preocupa mucho a las familias en las que hay antecedentes por si puede ser una enfermedad hereditaria. Sin embargo, tal y como vamos a explicar en este artículo, el Alzheimer no es hereditario en la gran mayoría de los casos. Es decir, que un padre o una madre tengan o hayan tenido la enfermedad no significa necesariamente que sus hijos vayan a desarrollarla. 

En el 99% de los casos, la genética no es un factor determinante en la aparición de la enfermedad de Alzheimer. En concreto, el principal factor de riesgo para que la enfermedad se manifieste es el hecho de envejecer.

9 Mitos más comunes acerca del Alzheimer

Después de realizar un largo estudio sobre la enfermedad del Alzheimer, hemos querido recopilar una lista con los 9 mitos más populares:

Demencia y Alzheimer son la misma enfermedad

Falso. Se conoce por demencia al padecimiento que ocasiona profundas alteraciones en la función cerebral. La persona con demencia hace cosas que no tienen sentido (pone las llaves en el congelador), tiene dificultades para realizar rutinas y no recuerda las cosas que le suceden unas horas o unos días antes. Existen múltiples causas de demencia y la enfermedad de Alzheimer representa aproximadamente entre 60 a 80% de los casos. Los pequeños derrames cerebrales, la enfermedad de Parkinson y el alcoholismo pueden ser otras causas de demencia.

Solo ocurre en personas mayores

Falso. Si bien es cierto que en la gran mayoría de los casos la enfermedad se desarrolla una vez cumplidos los 65 años, también es posible que padezcan esta enfermedad personas más jóvenes. Estos casos, pocos frecuentes, se ven generalmente en familias susceptibles. Se calcula que el riesgo de padecer Alzheimer se duplica cada cinco años después de la edad de 65 y que aproximadamente la mitad de las personas a los 85 años no padece de Alzheimer.

La pérdida de memoria es parte normal del envejecimiento

Falso. De igual manera que hay un sector de la población que pierde cierto grado de memoria con los años, existe otro que mantiene sus plenas facultades hasta edades muy avanzadas. Tener pérdida de memoria, sobre todo si es un problema recurrente y dura más de seis meses, debe llevarte a una evaluación médica completa para descartar algún tipo de demencia, incluyendo el mal de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer no causa la muerte

Falso. Se podría decir que aparte de accidentes que pueden ocurrir a consecuencia del Alzheimer (incendios, caídas, atropellos, etc.), en su etapa avanzada, la enfermedad causa desnutrición, deshidratación, úlceras de decúbito (heridas en los glúteos por estar acostado mucho tiempo) y neumonías, provocando así la muerte.

Se puede prevenir

Falso. A día de hoy desconocemos la causa y el origen de dicha enfermedad. Por esta razón, es inviable prevenirla. No obstante, un estilo de vida saludable donde te alimentes de abundantes cantidades de frutas y vegetales y practiques ejercicio semanalmente sigue recomendándose como garantía para una buena salud. Porque todos sabemos que: cuerpo sano, mente sana.

Golpes en la cabeza pueden detonar la enfermedad

Falso. Frecuentes golpes en la cabeza pueden causar diversos grados de hemorragias cerebrales, las cuales pueden causar la encefalopatía traumática crónica en futbolistas o la encefalopatía pugilística en boxeadores, ninguna de las cuales está relacionada al Alzheimer. Por otra parte, tampoco se ha comprobado que el uso de drogas cause la enfermedad.

Las personas no se integran ni disfrutan de actividades

Falso. Adecuadamente tratadas y estimuladas, las personas con Alzheimer pueden integrarse perfectamente a la familia y pueden divertirse como cualquier otra persona. Lo importante es aprender a conocer sus reacciones, identificar y corregir los motivos de estrés y aprender a integrarlos al grupo.

El olvidarse de las cosas indica que voy a padecer de Alzheimer

Falso. Todos sufrimos de olvidos, siendo la falta de atención a los detalles (debido a la ansiedad o el estrés) los mayores causantes de ese problema. Para que el olvido sea un síntoma con valor médico debe ser constante, causar problemas en la vida diaria y durar por lo menos seis meses.

La depresión y la soledad pueden detonar Alzheimer

Falso. Si bien es cierto que la depresión es una condición que puede estar presente al inicio de la enfermedad de Alzheimer, no existe evidencia de que la cause. Es importante saber que el tratamiento para la depresión puede ayudar en el manejo temprano del Alzheimer, pero no existe evidencia científica de que la soledad o la depresión detonen la enfermedad.

Si empiezas a sospechar que alguien de tu entorno empieza a sufrir síntomas relacionados con el Alzheimer, o incluso si eres tú, puedes consultar una cita con el médico psiquiatra Sánchez-Menéndez, quien estará dispuesto a efectuar la evaluación psiquiátrica pertinente. A través de una consulta, se podrá orientar una primera impresión diagnóstica que permita empezar un tratamiento específico y personalizado. Porque sabemos que, tanto los síntomas más graves hasta los más leves, lo sufrimos todos, tanto el paciente que los padece, como su círculo más cercano.

Pensamientos intrusivos: ¿Qué son y cómo controlarlos?

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Pensamientos intrusivos: ¿Qué son y cómo controlarlos?

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En ocasiones las personas experimentamos pensamientos repentinos, mayormente negativos, que nos llegan a la mente sin saber el porqué y el para qué. Estos pensamientos se denominan pensamientos intrusivos y son aquellos pensamientos inconscientes que interrumpen la atención, pudiéndose convertirse en obsesiones difíciles de erradicar. Suelen intensificarse con trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.

Esto no quiere decir que las personas que no padecen ningún tipo de trastorno mental no puedan experimentar algún pensamiento intrusivo a lo largo de su vida. No obstante, estos pensamientos recurrentes empiezan a cobrar importancia clínica cuando se convierten en obsesiones que paralizan la vida normal de la persona y no se pueden combatir.

Si no se trabaja en ellos, estos pensamientos intrusivos pueden acabar volviéndose el eje de nuestras vidas, pues nos sentimos incapaces de reconducir nuestra atención hacia otros estímulos.

El pensar y repensar las cosas es quizá uno de los problemas más frecuentes de nuestra sociedad, siendo fuente de problemas de ansiedad, sufrimiento, incapacidad

¿Cuándo empiezan a convertirse en un problema?

Es el cómo respondes a los pensamientos intrusivos lo que tiende a establecer si son problemáticos.

Los pensamientos intrusivos también pueden estar vinculados con problemas de salud física. Por ejemplo, las personas que han padecido cáncer con anterioridad, pueden sufrir pensamientos intrusivos relacionados con el regreso de su cáncer que puede acabar alterando a su recuperación física.

En las personas que desarrollan obsesiones o pensamientos intrusivos más dolorosos, éstos comienzan a ocurrir de manera más regular en el momento en que se esfuerzan demasiado por deshacerse de ellos, en vez de simplemente aceptarlos o incluso ignorarlos.

Si estás pasando por una época particularmente estresante y te das cuenta de que estás luchando contra pensamientos intrusivos más de lo habitual, esto no significa necesariamente que estés desarrollando un TOC, simplemente que debes hacer cosas que te ayuden a distraerte y así reducir la ansiedad o lidiar con ella.

Tipos de pensamientos intrusivos

Podemos encontrar diferentes clases de pensamiento intrusivo dependiendo del contenido del mismo:

  • Agresivos: hace alusión a aquellos pensamientos con intención de dañar a otra persona o incluso a nosotros mismos sin que exista ningún motivo para hacerlo.
  • Ideas que van contra los propios valores: como las referentes al ámbito religioso o espiritual, político o familiar.
  • Pensamientos sexuales: basados en el deseo y las fantasías eróticas, especialmente con individuos con los que moralmente sería censurable mantener este tipo de relaciones.

Una característica relevante de los pensamientos intrusivos es que suelen ser egodistónicos, es decir, que crean malestar y confusión en la persona que los experimenta. Cuando la aparición de estos pensamientos intrusivos negativos no genera estos sentimientos es cuando podemos estar ante síntomas psicóticos y debe ser tratado sí o sí por un profesional por la gravedad que supone.

¿Cómo controlar los pensamientos intrusivos?

Para controlar los pensamientos intrusivos se debe descubrir, en primer lugar, cómo se han originado y por qué se mantienen en el tiempo para así poder trabajar en ello desde la raíz.

En el caso de no hacerlo, la razón que empuja a esos pensamientos intrusivos hacia nuestra consciencia seguirá haciéndolo.

Por ello, te dejamos aquí tres tácticas para gestionar los pensamientos intrusivos de manera adecuada y reducir así el impacto que tienen en nuestras vidas.

1. Desvinculación de pensamientos

Cuando aparezca el pensamiento no sirve de nada luchar contra él, pues se hará más fuerte. Estudia por qué aparece en tu mente y luego decide si te conviene dedicarte a él.

Es un ejercicio que necesita de esfuerzo y entrenamiento, y es por ello que es totalmente normal que al principio veas que los resultados no son los que esperabas o que te cuesta mucho desligarte de ellos… Sin embargo, si trabajas de forma constante descubrirás que acaban por perder fuerza y desaparecer.

Entrenar tu mente realizando actividades como la meditación, yoga o mindfulness, las cualesfomentan la concentración y la atención, te servirá para adquirir autocontrol sobre tus propios pensamientos y de esta manera aprender a centrar tu atención en otros aspectos cuando los pensamientos recurrentes aparezcan.

2. Realización de ejercicio físico con frecuencia

Los pensamientos son energía, y es mucho más fácil controlarlos cuando hemos liberado el exceso de energía que nuestro cuerpo produce. Por esta razón, hacer deporte diariamente nos ayudará a tener una mente más clara y relajada y a que la frecuencia de los pensamientos intrusivos se reduzca.

3. Dedicación diaria a pensar sobre el pensamiento perturbador

Un buen ejercicio es estudiar el pensamiento que te perturba dedicándole únicamente 15 minutos al día, siempre a la misma hora y en el mismo lugar, apuntando tus reflexiones por escrito. Pero en cuanto suene la alarma que te avisa de que ya ha pasado el cuarto de hora, no puedes volver a pensar en el tema hasta el día siguiente. Es un ejercicio para trabajar la voluntad y compromiso.

Si los pensamientos intrusivos se han convertido en un círculo vicioso obsesivo para ti y afectan a tu día a día restándote así calidad de vida, ponte en contacto con el médico psiquiatra Sánchez-Menéndez, analizará tu situación y te descubrirá las causas de la aparición de estos pensamientos así como herramientas que harán que puedas por ti mismo aprender a pensar más saludablemente.

La nueva forma de ansiedad social: el fenómeno FOMO

fenómeno fomo
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La nueva forma de ansiedad social: el fenómeno FOMO

¿Cuántas veces has ido a un concierto y estaban la mayoría de las personas de tu alrededor grabando las canciones? ¿Has estado alguna vez en una puesta de sol sin nadie haciendo fotos? 

Nos encontramos en una sociedad donde la gente vive con miedo a perderse experiencias por no poder compartirlas luego con su entorno, y con un temor aún más grande de no recibir interacciones en redes sociales. Es ahí donde entra el fenómeno “FOMO”.

FOMO, por sus siglas en inglés, “fear of missing out”, que significa miedo a perderse algo.  A continuación, hablaremos de él más a fondo.

¿Cuáles son los síntomas?

Este síndrome, que se acuñó su término en 2004, pero que sin embargo no está del todo popularizado, lo podemos encontrar en personas mucho más de lo que creemos.

Algunos de los síntomas que presentan estas personas son:

  • Tendencia a usar desmesuradamente los dispositivos electrónicos. La mayoría de las veces sin un objetivo concreto, simplemente actualizando de manera obsesiva las distintas redes sociales.
  • Reducción de la motivación académica o laboral, centrándose más en la interacción virtual.
  • Problemas de autoestima ya que hay una comparación constante entre nuestra propia vida y la que los demás transmiten en redes.
  • Sintomatología ansiosa por no tener el móvil cerca, estar fuera de cobertura o sencillamente quedarse sin batería.
  • Dificultad a la hora de interactuar con otras personas que no sea a través de la pantalla.

Los jóvenes: los que más lo padecen

Los últimos estudios dictan que el sector de población que más sufre este síndrome son los jóvenes, quienes están continuamente necesitando ser aceptados por un grupo, sentirse queridos y compitiendo en repetidas ocasiones con el resto en las redes sociales para sentirse iguales o mejores.

Pero no son solo los jóvenes, podríamos decir que las personas con más probabilidad de padecer FOMO son aquellas con baja autoestima, muy dependientes, que necesitan recibir likes, halagos y comentarios positivos para quererse a sí mismos, y que se evaden a través de las redes de una realidad con la que no están satisfechos, partiendo de la infinidad de filtros que estas ofrecen y que pretenden embellecer el contenido y a nosotros.

Este síndrome provoca una distorsión cognitiva por la que no se distingue lo que es real de lo que no. 

¿Cuándo debo ir a un profesional?

La solución ante este síndrome que puede derivar en ansiedad, depresión e incrementar todavía más los problemas de autoestima que originen trastornos de conducta está en encontrar primero la causa que lo ha provocado. Apagar el móvil o desinstalar las aplicaciones en las que mayor tiempo pases no solucionará nada realmente, pues lo único que hace es evitar el problema, ya que debemos reconocer que las redes forman parte de nuestra vida y que es imposible no hacer ningún uso de ellas.

Lo que debemos hacer es cambiar los hábitos en el uso de los dispositivos y practicar una actitud adecuada, moderada y racional en la gestión de las redes, trabajar la autoestima y centrar los esfuerzos en el día a día para hallar el equilibrio en su uso.

De igual manera, evita publicar continuamente lo que haces en redes sociales, no contestes inmediatamente a mensajes que no tienen ninguna urgencia y prioriza a las personas de tu alrededor.

El trastorno se complica cuando una persona no puede permanecer desconectada entre uno y tres días. Es en este momento cuando se debe solicitar ayuda de un profesional, ya que quedarse al margen de la tecnología por unos días no tendría que suponer un problema para nadie.

Si has descubierto que padeces FOMO y no eres capaz por ti mismo de permanecer desconectado del móvil entre uno y tres días y de prestar más atención a las personas que están a tu alrededor que a los de detrás de la pantalla, lo más recomendable es que solicites ayuda de un profesional que te sabrá guiar y te mostrará las herramientas necesarias para superar este problema.

Aceptar que tienes FOMO es muy difícil porque no es una enfermedad como tal. Por esta razón, para reconocerlo debes analizar tu día, ser realista contigo mismo y hacerte la siguiente pregunta: ¿Dónde paso más tiempo? ¿En un entorno digital o real? 

El doctor Sánchez Menéndez habla en Antena 3 sobre salud mental en niños y adolescentes

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El doctor Sánchez Menéndez habla en Antena 3 sobre salud mental en niños y adolescentes

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A raíz de la fatídica masacre en un colegio de Texas en EEUU, se ha planteado el papel de las redes sociales y cómo pueden afectar a la salud mental de niños y adolescentes. El joven que cometió el asalto, previamente lo avisó en sus propias redes sociales. Sabemos por sus allegados que sufrió acoso escolar, pero desconocemos otras muchas cosas sobre su entorno, vivencias y desarrollo para saber con exactitud que le llevó a hacerlo.

En este artículo veremos porqué es muy difícil saber a ciencia cierta si padecía un trastorno mental o no, así como las posibles señales a las que, como padres, debemos estar atentos. Además, veremos cómo pueden afectar las redes sociales en la población infanto-juvenil, un sector muy sensible al estar en pleno desarrollo.

¿Podemos encontrar una respuesta en la psiquiatría a este comportamiento?

Como veíamos antes, saber lo que pasa en la mente de una persona con exactitud es bastante complejo, sobre todo, sin tener un acercamiento en la consulta donde poder estudiarlo a fondo. Para ello, habría que sentarse previamente con ese niño o adolescente, y, sobre todo, hacerlo antes de que se desarrollen acontecimientos así.

El doctor Sánchez Menéndez aclara que no debemos psiquiatrizar todo comportamiento humano. Es cierto que la psiquiatría está cambiando y que ya no solo se trabaja con trastornos mentales graves. Hoy en día no hace falta sufrir un trastorno de gravedad para acudir a la consulta. Sin embargo, no siempre podemos encontrar una justificación a un mal comportamiento en la psiquiatría, es decir, en la alteración del juicio de una persona. La psiquiatría es una rama más de la medicina que estudia la enfermedad del sistema nervioso central, pero no siempre justifica los actos humanos que pueden generarse.

“No podemos buscar siempre la respuesta en la psiquiatría, porque no siempre existe en ella”. Así, el doctor nos explica la complejidad de encontrar el porqué de los actos de una persona. No podemos afirmar con total certeza que el joven tuviera algún tipo de trastorno mental. Para ello, habría sido necesario un análisis en consulta, durante un periodo largo con el objetivo de poder estudiar cómo se adapta a las diferentes dificultades que tenía en su vida diaria. Cuando hablamos de cerebros de niños y adolescentes necesitamos un periodo de tiempo largo, una evolución, para ver cómo está madurando y creciendo.

Los psiquiatras infanto-juveniles necesitamos tiempo, no tener prisa. No se puede establecer una identidad diagnóstica en un día, por ejemplo.

Es esencial poder abordar al niño, a la familia, entender su contexto social, su contexto cultural, su contexto académico, y, una vez recabados todos esos datos, se podría construir una historia médica, y, con el tiempo, se podrá establecer o no un diagnóstico médico.

psiquiatra sanchez menendez

¿Cómo podemos interpretar las señales de alerta?

Muchas veces, a las propias familias se les escapan las señales de alerta de un niño o adolescente. Al final, la familia es el primer escalón. Si los padres no preguntan, no son sensibles a pequeños cambios de conducta, de comportamiento, de rendimiento académico, de si dejan de salir con sus amigos, de salir a la calle, o cada vez tienen más complicaciones para ir al colegio, etc. En casa también debemos saber detectar este tipo de cambios que son el primer síntoma de que algo no va como debería.

Sin embargo, no todos los niños transmiten esos síntomas de la misma forma. Muchos niños hacen un esfuerzo titánico por no ser transparentes y por no trasladar en casa esa problemática que están teniendo en el colegio. Normalmente, son niños con un perfil de baja autoestima, de mucha inseguridad, o que están viviendo en casa un mal momento (fallecimiento de familiar, divorcios, hermanos problemáticos). Son niños que no quieren aportar más problemas a casa.

Es cierto que nuestro ritmo de vida muchas veces no permite a los padres estar encima, o pasar tiempo de calidad con los niños. No obstante, en casa es donde hay que depositar la principal responsabilidad, y no en personal externo o profesional, como profesores, monitores o médicos. Los padres debemos estar atentos y velar porque todo vaya bien. Al fin y al cabo, la crianza es responsabilidad de los padres.

¿Cómo están afectando las redes sociales en los niños y adolescentes?

Un ejemplo que puso el doctor en la charla es la típica dinámica familiar que se da en un restaurante, por ejemplo. Nos cuenta cómo los padres acuden a los móviles y las Tablets para distraer y calmar a los más pequeños. Con este tipo de actos, estamos privando a los niños de una inclusión familiar. Sin embargo, cuando crecen y sí queremos que se incluyan porque es más sencillo interactuar con ellos, ya es complicado, ya que en su día no aprendieron a incluirse. Lo que no somos capaces de sembrar en el principio, no lo vamos a obtener después.

Además, aclara que las redes sociales están siendo el cáncer del siglo XXI para la población infanto-juvenil. Las redes sociales son un escaparate y una fuente de información precoz para el cerebro de estos niños. Un niño está recibiendo demasiada información y de todo tipo por las redes sociales. Si no hay control por parte de los padres, se abren a lo mejor, pero también a lo peor, lo que genera unas complicaciones tremendas.

Por ejemplo, en la actualidad, existe entre los jóvenes una moda conocida como “role play”, que consiste en crearse 10 o 15 perfiles de Instagram con diferentes personalidades. Dependiendo de lo que le apetezca ser hoy o con quien quieren interaccionar, el niño se meterá en un perfil u otro. A través de estos perfiles están aislados de la exposición social en la calle, y tiene un mundo totalmente paralelo y totalmente distorsionado, llegando incluso a dudar de su propia personalidad, de su identidad de género o sexualidad, solo porque ese mundo de fantasías virtual les genera una clara distorsión del camino por donde ellos irían si no estuviesen expuestos a esto. 

En definitiva, el papel de los padres es primordial para la prevención y el tratamiento de los niños y adolescentes. Tanto a la hora de detectar señales de alerta que nos indiquen que algo no va como debería, como para protegerlos en las redes sociales.

A continuación, te dejamos el vídeo completo de la entrevista en Antena 3, en la que no solo participa el Psiquiatra, sino que también el educador Jero García. Ambos hablan y debaten sobre los problemas que afrontan niños y jóvenes hoy en día, como el acoso escolar, las relaciones en las redes sociales y el desarrollo de la propia personalidad. Un encuentro bastante enriquecedor a la vez que interesante.

https://www.antena3.com/noticias/salud/debate-digital-hablamos-salud-mental-streaming-directo_20220601629785f3a24b6e0001fb3a89.html

 

Preguntas frecuentes en la consulta del psiquiatra sobre salud mental

preguntas frecuentes en la consulta psiquiatra

Preguntas frecuentes en la consulta del psiquiatra sobre salud mental

preguntas frecuentes en la consulta psiquiatra

Si alguna vez te han surgido dudas sobre el mundo de la psiquiatría y las enfermedades mentales, en el artículo de hoy vamos a tratar de resolver algunas de las preguntas más frecuentes que surgen en la consulta.

¿Las enfermedades mentales se pueden curar o son para siempre?

Esta es una de las preguntas más recurrentes en la consulta. Hemos de aclarar que todo depende de la enfermedad mental y el grado de la misma. Hay algunas enfermedades mentales que remiten o “se pasan” como, por ejemplo, un trastorno adaptativo. En cambio, existen otras que, aunque no se vayan, se pueden manejar, controlar y aliviar, como la esquizofrenia, los trastornos de pánico o los trastornos bipolares. Lo más importante es buscar ayuda cuanto antes y cumplir con el tratamiento recetado. El cumplimiento es vital en cualquier fase en la que se encuentre.

¿Cómo se puede detectar si alguien de mi entorno padece una enfermedad mental?

Si nos preocupa alguien de nuestro entorno, podemos atender a ciertas señales significativas que pueden servirnos de pistas de que algo no va bien. Por ejemplo, la pérdida de apetito, cambios en el peso corporal o problemas para dormir, son algunas claves que podemos tener en cuenta.

También, cuando detectamos que una persona tiene el sentimiento recurrente de culpa porque no le apetece salir o distraerse. Al igual que si ya no disfruta de las actividades que antes le proporcionaba placer.

¿Cómo detectar enfermedades mentales en nuestros hijos adolescentes?

Esta es una de las preocupaciones más extendidas en los padres. Saber si nuestro hijo necesita ayuda es crucial para poder darle la asistencia necesaria. Por ejemplo, las adicciones en adolescentes, como el consumo de drogas o alcohol, pueden manifestar conductas alteradas o inestables, pero también presentar síntomas de depresión.

¿Cómo saber si tengo que ir al psiquiatra?

Puede que sea necesario acudir cuando padecemos un malestar que no es físico y que se prolonga en el tiempo y en intensidad. Algunas claves que podemos tener en cuenta si tenemos dudas acerca de ir al psiquiatra o no son:

  • Si sufrimos alteraciones en nuestra rutina, como cambios en hábitos alimenticios, cambios en el sueño, problemas de concentración o de memoria.
  • Si se presentan cambios en nuestra personalidad o comportamiento, preocupación excesiva, dificultades a la hora de tomar decisiones, falta de ánimo, ira, manías, ataques de pánico, alucinaciones, obsesiones desmesuradas, impulsos sexuales no aceptables o miedos excesivos, entre otros.
  • También, cuando se sufre alguna adicción. La dependencia a ciertas sustancias puede ser tan fuerte que es casi imposible dejar de consumir sin ayuda psiquiátrica.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento psiquiátrico?

Los tratamientos psiquiátricos no tienen una fecha límite. Cada paciente avanza a ritmos diferentes, por lo que no existe una duración establecida para cada tratamiento. La obtención de buenos resultados dependerá de un tiempo del tratamiento adecuado. Si se abandona el tratamiento, se puede provocar una recaída, lo que supondrá aumentar el tiempo de recuperación.

¿Qué enfermedades puede tratar un psiquiatra?

Entre las enfermedades que puede tratar un psiquiatra podemos encontrar: ansiedad, crisis de pánico, anorexia, bulimia, alcoholismo, adicción a las drogas, trastornos de la personalidad, psicosis, esquizofrenia, o depresión, entre otras.

¿Los fármacos pueden cambiar la forma de ser de una persona?

Ningún medicamento en el campo de la medicina está libre de efectos secundarios. Sin embargo, en el caso de los fármacos psiquiátricos, el objetivo es que el paciente vuelva a su estado sin la carga de la enfermedad mental.

En la consulta con tu psiquiatra se abordarán las ventajas e inconvenientes de cada tratamiento de antemano. Además, se realizarán los ajustes necesarios con el objetivo de atender a las necesidades individuales del paciente.

¿Por qué se producen recaídas en enfermedades mentales como depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia?

Lo más frecuente es que las recaídas se produzcan por el abandono del tratamiento. Aunque, también puede deberse a que el paciente sufra alguna situación desencadenante, como momentos de estrés.

¿La privacidad está garantizada?

Siempre. Es algo que todo psiquiatra debe garantizar, ya que se deben aplicar de forma estricta las disposiciones legales que ordena la ley de protección de datos. Todo el tratamiento de tus datos está regido por la ley de protección de datos.

Cómo tratar las adicciones en adolescentes

adicciones en adolescentes

Cómo tratar las adicciones en adolescentes

adicciones en adolescentes

La adolescencia es una etapa clave en la prevención del consumo de drogas y alcohol, que en un futuro puedan agravarse o desarrollarse una dependencia. El fácil acceso que existe hoy en día provoca que las adicciones en adolescentes sean cada vez más habituales entre los más jóvenes.

Cada adicción tiene su importancia y tratamiento psiquiátrico particular, aunque es cierto que las más comunes en adolescentes derivan del abuso de drogas y alcohol. En ocasiones, puede existir la coexistencia de una adicción junto con algún trastorno mental. Además, llega un punto en el que las adicciones se engloban dentro de los trastornos mentales como una enfermedad cerebral, y no un vicio o capricho.

Gracias a la investigación neurocientífica, estamos siendo cada vez más capaces de conocer que la relación entre nuestro cerebro y las sustancias adictivas no es una casualidad, sino una posible predisposición genética unida a factores sociales e individuales asociados.

Factores de riesgo        

Los primeros consumos se producen en entornos sociales mayoritariamente, provocados por varias razones, como la curiosidad, la pertenencia al grupo, reducir estrés o sentirse personas adultas. La adolescencia es una etapa muy delicada en la que algunos factores pueden facilitar el riesgo de adicción a las drogas o al alcohol. Veamos algunos de los factores de riesgo más frecuentes en cuanto a abuso de drogas y alcohol en adolescentes incluyen:

  • Antecedentes familiares, ya sean genéticos, ambientales o de historial de abuso/dependencia de sustancias.
  • Alteraciones mentales o trastornos del comportamiento, como por ejemplo depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención (TDAH) o comportamientos obsesivos compulsivos (TOC).
  • Episodios traumáticos en su vida, que trata de mantener ocultos o lidiar con ellos a través de mecanismos de defensa como son las conductas adictivas.
  • Baja autoestima o temor a no sentirse integrados en un grupo.

Asimismo, otro de los factores más determinantes en la tendencia a las adicciones es la influencia del grupo de iguales. Esto permite comprender que el fenómeno de las adicciones en la adolescencia se trata en gran parte de un problema social y cultural, estando asociado más a factores ambientales y menos a factores económicos.

Por otra parte, la relación con los trastornos metales y la predisposición genética es otro de los factores de riesgo más comunes, que, gracias a la neurociencia, se ha podido relacionar.

Prevención de adicciones en adolescentes

Es vital estar atento a las señales de advertencia que nos avisen de un posible problema de adicción. Así pues, existen algunos signos que nos alertan sobre un posible comportamiento así. Algunas señales de advertencia que nos permiten detectar una adicción en los adolescentes son:

  • Cambios repentinos en la rutina del adolescente, tanto en lo que respecta a amistades, como a sus hábitos.
  • Comportamiento irresponsable, rebelde o irascible. Pasotismo o falta de interés general.
  • Dejadez en la apariencia física, así como en el rendimiento escolar.
  • Aislamiento voluntario y distanciamiento de la familia
  • Presencia de sustancias adictivas en su entorno, medicamentos innecesarios o artilugios inusuales propios del consumo de drogas en la habitación del adolescente.

El abuso de sustancias aditivas puede llevar al adolescente a cometer actos irresponsables y a desatender sus responsabilidades académicas y familiares.

Tratamiento de la adicción

Ante cualquier tipo de adicción que podamos padecer o que veamos en una persona cercana, es vital saber reconocer los signos y síntomas que nos avisan del consumo de alcohol o de drogas. De esta forma, se podrá actuar y llevar a cabo una rehabilitación que ayude al paciente a recuperarse y hacer de nuevo vida normal.

Si hemos detectado señales de aviso en nosotros mismos o en una persona cercana, es importante saber que existen diferentes maneras de pedir ayuda, como por ejemplo, hablar con un profesional de salud mental especialista en adicciones.

Debido al incremento tan significativo que se está produciendo en edades más tempranas, el Doctor Carlos Sánchez Menéndez, psiquiatra especialista en adicciones te ayudará a superar estos problemas en primera instancia o de una persona cercana.

Trastornos de neuropsiquiatría más comunes. Causas y síntomas

trastornos de neuropsiquiatría

Trastornos de neuropsiquiatría más comunes. Causas y síntomas

trastornos de neuropsiquiatría

La neuropsiquiatría es una rama de la medicina que estudia los trastornos psiquiátricos causados por patologías del sistema nervioso concretamente. Es una especialidad que une a la neurología (estudio de trastornos del sistema nervioso) y a la psiquiatría (estudio de trastornos mentales) para trabajar conjuntamente, debido a la estrecha relación e influencia que existe entre ambos campos.

Son numerosas las patologías de una y otra especialidad, que en algún momento de su evolución natural requieren un abordaje neuropsiquiátrico.

Trastornos más habituales

Las demencias relacionadascon la neuropsiquiatría son muy distintas en sus variantes. Con el transcurso de la enfermedad, los pacientes pueden sufrir cambios dramáticos en su forma de ser, así como, en la forma en la que se relacionan. Estos pacientes pueden sentir el mundo como algo desconocido y peligroso, lo que puede resultar bastante angustioso.

Además, sus cambios de comportamiento repentinos generan una fuente de problemas y distorsiones en la propia dinámica socio-familiar. Son, en estos casos, donde el abordaje clínico y el tratamiento farmacológico individualizado faciliten la evolución global de su situación, al igual que la ejecución de un diagnóstico diferencial con la Pseudodemencia.

Aunque no solo engloba demencias, sino que existen muchos otros trastornos derivados de enfermedades neurológicas. Algunos de los más comunes son:

  • Enfermedades neurológicas de cualquier tipo, como Parkinson, epilepsia o Alzheimer. Son pacientes que encuentran que sus capacidades mentales se van deteriorando sin saber por qué.
  • Deterioro de la memoria o de algunas facultades mentales, que puede ser avisos que permiten adelantarnos al diagnóstico de una posible demencia. De esta forma, se podría iniciar un tratamiento rehabilitador y de estimulación.
  • Todo tipo de demencias.
  • Trastornos neurológicos causados por accidentes
  • Eventos cerebrovasculares
  • Parálisis cerebral
  • Alteración de conducta y de ánimo, así como patologías como depresión, ansiedad, trastorno-obsesivo compulsivo o insomnio

Causas y síntomas de los trastornos neuropsiquiátricos

En muchos casos, la causa origen es muy difícil de conocer, o bien. Puede estar relacionada con otros muchos factores. Aunque algunas de las causas de los trastornos neuropsiquiátricos son:

  • La predisposición genética
  • Infecciones
  • Efectos secundarios de medicamentos
  • Factores ambientales
  • Accidentes

En cuanto a los síntomas, el componente clave de este tipo de trastorno es que tienden a afectar a la función cerebral, las emociones o el estado de ánimo. Estos síntomas pueden variar desde problemas en el aprendizaje o la concentración, hasta emociones prolongadas, como la tristeza, irritabilidad o problemas de memoria, depresión y demás síntomas neurológicos.

Importancia de los tratamientos neuropsiquiátricos

Los trastornos neuropsiquiátricos son enfermedades que comparten una misma base: el cerebro. A través de un tratamiento neuropsiquiátrico, se lleva a cabo un seguimiento continuado del trastorno, se controla su efectividad y los efectos de la medicación recetada, así como de las actividades de refuerzo cognitivo y la terapia adecuada para el paciente.

Realizar una evaluación neuropsiquiatría no solo sirve para establecer un diagnóstico, sino que también para conocer las fortalezas que presenta el paciente, ambas fundamentales para el éxito del tratamiento. Una vez conocemos desde dónde partimos en relación al trastorno, podremos elaborar el programa de tratamiento integral más acertado. Con ayuda de las sucesivas evaluaciones, se podrá realizar el seguimiento de los progresos que el paciente esté dando.

Por parte del neuropsiquiatra, su objetivo es integrar la evaluación diagnóstica y el tratamiento de los síntomas, así como, darle una respuesta terapéutica al paciente, familiares y cuidadores.

En este ámbito de la neuropsiquiatría, el Doctor Carlos Sánchez Menéndez podrá guiarle en su recuperación.

Tipos de TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria)

tipos de tca

Tipos de TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria)

tipos de tca

Pese a que cada vez somos más conscientes de la importancia y relevancia que adquiere un TCA o Trastorno de Conducta Alimentaria diagnosticado, hoy en día, sigue habiendo cierto desconocimiento y minimización del impacto que este tipo de problemas puede suponer.  De ahí la importancia de educar y comunicar qué es un TCA y cuántos tipos pueden existir. No solo existe la bulimia y la anorexia. Hay muchos otros tipos de trastornos a los que debemos prestarle atención.

Un conjunto de diversos factores pueden influir en generar una insatisfacción corporal en ciertas personas que acaba desembocando en una relación conflictiva con la comida, y por ende, en un posible trastorno de la conducta alimentaria.

Es muy importante dar visibilidad a este tipo de trastornos para poder detectarlos y poner soluciones, las cuales siempre hay. Por desgracia, puede abarcar cualquier edad, por lo que concienciar sobre la importancia de su prevención y detección precoz es vital. Veamos cuáles son algunos de los tipos de TCA más comunes u otros menos conocidos pero igual de importantes.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación que se basa en la restricción de ingesta de alimentos, lo que ocasiona una significativa pérdida de peso corporal. Esta restricción viene provocada por una excesiva preocupación por el peso y la forma del cuerpo. Una obsesión que puede llegar hasta el punto de provocar una distorsión de su propia imagen corporal. Esta distorsión hace que las personas anoréxicas puedan acabar con una delgadez extrema, pero seguir viéndose físicamente mal.

Existe un gran temor a aumentar de peso, lo que incita a limitar en exceso la ingesta de calorías, así como otros métodos y sobreesfuerzos para bajar aún más de peso (ejercitar de forma desmesurada, tomar laxantes, vomitar después de comer, tomar suplementos dietéticos).

Bulimia nerviosa

Las personas que padecen bulimia tienden a comer demasiado y a sentir que han perdido el control para dejar de comer. Es entonces cuando recurren a métodos para compensar o corregir la conducta de comer en exceso. La autoprovocación del vómito, el uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas o la realización de ejercicio físico excesivo pueden ser conductas típicas de la bulimia nerviosa.

Son personas que se exigen demasiado y se juzgan basándose en su aspecto corporal y en su peso. En ocasiones, restringen lo que comen, lo que provoca más episodios de atracones con su posterior purga.

A diferencia de las personas con anorexia nerviosa que suelen estar muy bajas de peso, las personas con bulimia pueden estar delgadas, pero también tener un peso corporal promedio o tener sobrepeso.

Trastorno por atracón o compulsivo  

Una persona con trastorno compulsivo o por atracón suele comer demasiado y sentir que pierden el control para poder dejar de comer. Es ingerir grandes cantidades de comida, incluso cuando no se tiene hambre. En consecuencia, pueden sentirse mal o culpables tras el atracón.

A menudo son personas que ganan peso y que pueden tener mucho sobrepeso, además de fuertes sentimientos de malestar psicológico posterior a la ingesta, tales como asco, culpa o depresión.

También, suelen comer más deprisa de lo normal o comer a solas para que los demás no se enteren, aunque no suelen recurrir a vomitar de forma voluntaria, ingerir laxantes o hacer ejercicio para compensar.

Trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos

Las personas que padecen trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos no tienen interés alguno por la comida o, directamente, la evitan. No temen a perder o ganar peso ni tienen una imagen corporal negativa o distorsionada.

Son personas que no comen porque no les gusta el olor, la textura, el sabor, o incluso, el color de la comida. Pueden tener miedo de vomitar y/o sufrir una asfixia o atragantarse por comer. Esto conlleva una pérdida significativa del peso y una grave deficiencia nutritiva. Puede tener origen en la infancia.

Trastorno de pica

El trastorno de Pica es un tipo de TCA  que suele iniciarse tanto en la infancia como en la adolescencia, y que se caracteriza por la ingesta persistente de sustancias no nutritivas o sin valor alimenticio alguno, como arena, tiza, papel, yeso, tierra, virutas de pintura, pegamento…

Trastorno por rumiación

El trastorno por rumiación es un tipo de trastorno alimentario que se basa en las continuas regurgitaciones de los alimentos sin que exista una enfermedad o causa orgánica asociada.

Se suele acompañar de una pérdida de peso, o de la incapacidad de alcanzar un peso normal para la edad. Suele desarrollarse en la infancia.

Otras conductas relacionadas con problemas de ingesta de alimentos

Existen otras conductas relacionadas con problemas de ingesta de alimentos, que, debido a sus características de frecuencia e intensidad, pueden actuar como un factor de riesgo para el inicio o desarrollo de algún tipo de TCA mencionado anteriormente:

Vigorexia

La vigorexia, también conocida como Dismorfia Muscular o Complejo de Adonis, se caracteriza por la obsesión extrema de aumentar la masa muscular a través de un ejercicio muy intenso, dietas desequilibradas o consumo de sustancias potencialmente nocivas y sin ningún control médico. No es un trastorno estrictamente alimentario, pero sí comparte la preocupación por la forma y peso del cuerpo, así como, por el control de la ingesta de alimentos.

Ortorexia

En este caso, la ortorexia se refiere al comportamiento disfuncional en la alimentación en la que se muestra una obsesión por la ingesta insistente de alimentos que la propia persona considera saludables, y por tanto, el rechazo de aquellos que no son considerados como tal desde su punto de vista.

Esto deriva en la realización de dietas muy estrictas que pueden dar lugar a carencias nutricionales e importantes pérdidas de peso.

Cuándo pedir ayuda

Si te sientes identificado con algunos de estos tipos de TCA, busca ayuda médica, quien te derivará a un psicólogo o psiquiatra si lo necesitas. Un trastorno alimenticio puede ser algo muy difícil de controlar o de superar solo. Son un tipo de trastorno, muchas veces incontrolable, que puede tomar las riendas de tu vida.

Igualmente, si estás preocupado por algún ser querido, puedes ayudarle a hablar con un médico. Lamentablemente, muchas personas pueden creer que no necesitan tratamiento, cuando puede ser algo vital. Aunque esa persona no esté todavía preparada para reconocer el problema con la comida, puedes iniciar el camino hacia la recuperación expresando tu preocupación y deseo de apoyarle en lo que puedas.