El síndrome de las piernas inquietas. Causas y tratamiento

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El síndrome de las piernas inquietas. Causas y tratamiento

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Existen algunos trastornos que pueden no tener importancia, pero que a la larga se convierten en una situación incómoda y molesta para el día a día. El síndrome de las piernas inquietas es un ejemplo, que, si no se trata, puede verse intensificado un efecto y provocarnos malestar. Un tratamiento farmacológico y unas pautas para seguir en casa mejorará la calidad de vida del paciente.

Que es el síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno del sistema nervioso que provoca la necesidad irrefrenable de mover las piernas, acompañada de sensaciones bastantes incómodas, normalmente durante momentos de reposo.

Estas molestias obligan a la persona que lo padece a levantarse, moverse o caminar para mitigar la incomodidad. Solo con el movimiento, las sensaciones desagradables se mitigan o desaparecen. Es por ello que esta necesidad imperiosa de moverse da nombre al trastorno.

Es un trastorno que afecta a un 2 o 3% de la población, tanto a hombres como a mujeres. Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más frecuente en la cuarta década de la vida. Además, existe cierta predisposición familiar.

Su evolución suele ser lenta y de forma progresiva, aumentando su intensidad con el tiempo. En estos casos, la exploración física y las pruebas médicas neurológicas suelen ser normales para su diagnóstico. 

Síntomas del síndrome de las piernas inquietas

En el diagnóstico del síndrome de las piernas inquietas existen algunos síntomas bastante comunes a los pacientes:

  • Los términos utilizados para describir sus sensaciones son desasosiego, calambres, hormigueo, pinchazos, dolor, nerviosismo, quemazón, piernas locas, sensaciones extrañas profundas, etc.
  • Necesidad extrema de mover las piernas sin poder controlarlo.
  • Sensaciones extrañas e incómodas.
  • Inicio o empeoramiento de los síntomas en momentos de reposo.
  • Alivio solo con movimiento.
  • Empeoramiento de los síntomas por la noche, dificultando el sueño y descanso del paciente.
  • Son síntomas que no pueden explicarse únicamente con una afección médica conductual.

A la hora de realizar el diagnóstico, es común tanto una exploración física como otra neurológica. Suelen mandarse análisis de sangre, concretamente para la deficiencia de hierro y así descartar otras posibles causas. También, se puede acudir a clínicas especialista en el estudio del sueño para evaluar la calidad del descanso del paciente. Por otro lado, los estudios de electromiografía y de conducción nerviosa permiten descartar lesiones en raíces y nervios periféricos de las extremidades.

Causas del síndrome de las piernas inquietas

La causa concreta que provoca el síndrome de las piernas inquietas se desconoce todavía. Pero puede tener relación con la forma de las células de utilizar la dopamina, el cual es un químico cerebral que ayuda con el movimiento muscular.

También puede estar relacionado con otras afecciones, ya que suele darse en personas con:

  • Esclerosis múltiple
  • Neuropatía periférica
  • Parkinson
  • Aumento de ácido úrico en la sangre
  • Deficiencia de hierro
  • Enfermedad renal crónica
  • Diabetes
  • Predisposición genética

También puede ocurrir en pacientes que usan determinados medicamentos o por el consumo de determinadas sustancias como la cafeína.

Tratamiento para mitigar los síntomas

Dependiendo de cada caso, podrán servir unos tratamientos u otros, o una combinación de varios. Normalmente, se recetan medicamentos que ayuden a mitigar los síntomas de este síndrome, junto a cambios en el estilo de vida y hábitos en casa.

Uso de medicamentos

El tratamiento del síndrome de piernas inquietas puede requerir la ayuda de algún medicamento o fármaco que alivie los síntomas. Algunos de los más comunes son:

  • Medicamentos que aumenten los niveles de dopamina del cerebro: afectan a los niveles de neurotransmisor de dopamina del cerebro.
  • Medicamentos específicos para el calcio: pueden ser efectivos para personas con el síndrome de piernas inquietas.
  • Opioides: este tipo de medicamentos narcóticos se utilizan para aliviar los síntomas leves y graves, aunque pueden ser adictivos si se abusa o se consumen altas dosis.
  • Relajantes musculares y medicamentos que ayuden a dormir: este tipo de medicamentos ayudan a dormir mejor por la noche, pero no son específicos para eliminar la sensación de nerviosismo de las piernas.

Cambio de hábitos y estilo de vida

Hacer cambios sencillos en el día a día puede ayudar a mitigar los efectos del síndrome de las piernas inquietas. Veamos algunos de ellos:

  • Fijar una buena higiene del sueño: mantener un horario de sueño regular es imprescindible para reducir la fatiga. Fijar la hora de irse a la cama y la de levantarse, durmiendo un total de siete horas mínimo. Lo ideal es guardar un ambiente de sueño tranquilo y cómodo.
  • Hacer ejercicio de forma moderada y regular puede aliviar los síntomas.
  • Reducir el consumo de café, tabaco y alcohol, ya que son sustancias que empeoran las molestias.
  • Evitar determinados fármacos que puedan empeorar los síntomas como antihistamínicos o sedantes que bloquean la dopamina.

Qué es realmente la depresión. Síntomas más característicos

que es la depresion

Qué es realmente la depresión. Síntomas más característicos

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Como parte de nuestra vida, las emociones nos acompañan allá donde vayamos. Hay días que recordamos vivencias del pasado y nos ponemos melancólicos, lloramos o reímos. Pero cada sentimiento tiene su momento y se pasan con el paso del tiempo.

El problema aparece cuando el estado de ánimo bajo y los sentimientos de tristeza se prolongan más de lo deseado y acaba afectando a nuestro día a día. Es aquí cuando tenemos que saber detectar a tiempo qué es la depresión y si la padecemos, trabajar en ello de la mano de especialistas que nos ayuden a superarla o mitigar sus efectos en el día a día.

Con el fin de que puedas detectar la depresión cuando tú o alguien cercano a ti pueda padecerla, vamos a ver cuáles son los síntomas más comunes de la depresión.

Qué es la depresión

La depresión es un trastorno mental caracterizado por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración que interfieren con la vida diaria acompañado por desinterés en realizar según qué actividades. Conocida también como estado depresivo mayor o depresión clínica, es una de las enfermedades mentales más comunes en todo el mundo.

Afecta tanto a hombres como mujeres, aunque los números son más altos en el sexo femenino. También puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más común a partir de los 45 años.

La pérdida de la vitalidad que nos lleva a sentirnos inútiles, provocarnos tensiones en el trabajo o en la familia o pareja, e incluso llevarnos a pensamientos negativos y peligrosos para el propio bienestar de la persona.

Sin embargo, gracias a los numerosos avances en medicina mental y psicología, podemos tomar varios caminos para controlar las diferentes formas de la depresión e impedir que sea un pesado obstáculo en el día a día.

Síntomas de la depresión generales

Teniendo en cuenta que cada persona puede desarrollar unos o varios síntomas, en reglas generales, la depresión puede incluir:

  • Un estado de ánimo bajo o irritable con prolongación en el tiempo
  • Dificultad para dormir o exceso de sueño
  • Cambios importantes en el apetito, acompañado de aumento o pérdida de peso
  • Sentimientos de odio a sí mismo, culpa o inutilidad
  • Dificultad para concentrarse en algo
  • Movimientos demasiado lentos o rápidos
  • Inactividad y dejar de hacer actividades usuales
  • Sentimientos de abandono o desesperanza
  • Pensamientos de muerte o suicidio recurrentes
  • Pérdida de interés sexual
  • Disminución de la vitalidad
  • Pérdida de placer en actividades que solían hacerle feliz

Si cree que puede padecer alguno de estos síntomas y siente que algo no va bien, no dude en consultarlo con especialistas, tanto del ámbito mental como con su médico de cabecera.

Síntomas de la depresión en niños y adolescentes

Teniendo en cuenta que la depresión puede afectar a personas de todas las edades, los niños, adolescentes y adultos pueden presentar síntomas característicos de cada edad.

En el caso de los niños y adolescentes destacan:

  • En los niños: la depresión se suele presentar en forma de sentimientos de tristeza, irritabilidad, apego, preocupación, dolores, bajada de peso o negación a realizar actividades típicas de su edad, como ir al colegio.
  • En los adolescentes: además de los sentimientos de tristeza, irritabilidad, negatividad o negación a ir al instituto, pueden presentarse otros como el bajo rendimiento, el sentirse solos e incomprendidos y extremadamente sensibles, consumir drogas o alcohol, comer o dormir demasiado, perder interés por actividades de su edad, evitar interacciones sociales, o incluso, autolesionarse.

A estas edades es importante vigilar estos síntomas, especialmente los cambios en el sueño, en el comportamiento y en el rendimiento escolar. Si detectas posibles síntomas, no dudes en consultarlo con su médico de cabecera, quién puede derivar a especialista en trastornos mentales como psicólogos o psiquiatras infantiles.

Síntomas de la depresión en adultos

En adultos pueden ser diferentes o menos evidentes que en los más pequeños, pero su importancia es la misma:

  • Problemas de memoria
  • Cambios en la personalidad
  • Dolores físicos
  • Fatiga, problemas para conciliar el sueño, pérdida del apetito o del interés en el sexo
  • Evitar socializar o hacer cosas nuevas y preferir quedarse en casa con frecuencia
  • Pensamientos o sentimientos suicidas

Acudir a la consulta de un médico-psiquiatra, está siendo una práctica cada vez más habitual, pero a diferencia de antes, ya no son frecuentes los antiguos prejuicios y estigmas asociados a ello.

Hoy la psiquiatría es una de las especialidades médicas con mayor relevancia científica, ampliamente integrada como parte fundamental de la Neurociencia, fuente diaria de publicaciones y objeto de una gran proyección de futuro para un bienestar general en la sociedad.

Qué es la ansiedad y cómo detectarla

que es ansiedad

Qué es la ansiedad y cómo detectarla

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Cualquier persona puede sentir ansiedad en algún momento de su vida, cuando las cosas se ponen estresantes y complicadas. El problema viene cuando se sufre este tipo de trastorno con frecuencia, provocando preocupaciones, miedos intensos persistentes y excesivos sobre situaciones cotidianas.

Veamos qué es la ansiedad realmente, cuáles son sus síntomas y qué tipos de trastornos de ansiedad.

Que es la ansiedad

Es una respuesta de precaución que tiene nuestro cuerpo como método de protección, una forma de avisarnos de que algo no va bien. La ansiedad es una reacción normal en la mayoría de los casos que afecta a la mente y al cuerpo. Pero cuando la ansiedad hace nuestro día a día más difícil, impidiendo disfrutar de ciertos momentos o directamente dejar de vivirlos por miedo es cuando debemos prestar atención y trabajar en ello con la ayuda de un profesional de la salud mental.

Normalmente, en los trastornos de ansiedad se producen episodios repentinos de ansiedad intensa que deriva en un miedo descontrolado e incluso terrorífico.

Sin embargo, no es un trastorno que afecte a todo el mundo por igual. Abarca numerosos tipos y distintos grados de intensidad.

Además, constituye uno de los grupos de enfermedades mentales más frecuentes en la población. Por otro lado, existen estudios que indican que las personas con trastornos de ansiedad que no reciben un tratamiento, puede acabar sufriendo una cronificación de estos trastornos y un mayor riesgo de desarrollar otros trastornos mentales.

Síntomas de ansiedad

Algunos de los signos o síntomas de la ansiedad más comunes incluyen:

  • Sentir un peligro inminente, pánico o miedo a una catástrofe que no podemos controlar
  • Aumento del ritmo cardíaco, sensación de taquicardia
  • Sufrir síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor en el pecho, tensión muscular
  • Sentir un nerviosismo prolongado, tensión o agitación
  • Empezar a hiperventilar o respirar aceleradamente
  • Sufrir temblores y/o sudoración
  • Sentirse sin fuerzas, extremadamente cansado
  • Tener problemas para concentrarse o pensar en otra cosa que nos alivie
  • Padecer insomnio o problemas para dormir
  • Sufrir problemas gastrointestinales o vómitos
  • Evitar situaciones que nos puedan generar ansiedad
  • No poder controlar las preocupaciones

La mayoría de personas han sufrido ansiedad sin saberlo, ya que son síntomas que podemos confundir con otras patologías. Lo ideal es consultarlo con el médico de cabecera quien puede descartar las causas fisiológicas y físicas y derivar al paciente a un profesional mental si lo ve necesario. También podemos acudir directamente a la consulta de un psiquiatra para salir de dudas y que así nos pueda ayudar a vivir nuestro día a día sin preocupaciones mayores e incontrolables.

Qué tipos de trastorno de ansiedad hay

Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad, los cuales no son excluyentes, ya que se pueden padecer varios al mismo tiempo, o que existan otros trastornos del ámbito de la salud mental, como la depresión o adicciones. Si nos centramos en la ansiedad, existen algunos concretos como:

  • Trastorno de ansiedad generalizada: es cuando una persona se preocupa excesivamente sobre muchas cosas. El instituto, el trabajo, los amigos, la familia, el futuro son temas que pueden generar esta preocupación intensa e incontrolada. Además, suele pensar lo peor que puede ocurrir.
  • Trastorno de pánico: es aquel que implica sensaciones repentinas de ansiedad, miedo o terror intensos en escasos minutos, un ataque de pánico. La persona siente una preocupación desproporcionada y difícil de controlar.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): es un trastorno específico que surge como consecuencia de una experiencia del pasado traumática o realmente aterradora. Puede provocar rememorar momentos de la experiencia, tener pesadillas o un miedo constante a que vuelva a suceder.
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): en este caso la ansiedad toma forma de obsesiones o pensamientos negativos, acompañados de acciones para intentar aliviar dicha ansiedad.
  • Agorafobia: este tipo de trastorno da lugar a un miedo intenso a sufrir ataques de pánico provocados por ir a otros lugares, lo que obliga a la persona a evitar dichas situaciones.
  • El mutismo selectivo: se produce cuando los niños sufren una incapacidad constante para hablar en ciertas situaciones, como en la escuela o incluso en el hogar, lo que puede afectar a su desempeño en el día a día.
  • Fobias selectivas: son temores bastantes intensos hacia situaciones específica o cosas que realmente no tienen por qué ser peligrosas. El miedo a los aviones, perros, pájaros o alturas son algunas de las fobias más comunes. Estas fobias pueden llegar hasta el punto de que la persona evite a toda costa esas cosas o situaciones que le provocan miedo.  
  • Trastorno de ansiedad social o fobia social: parecido al anterior, pero con un miedo localizado y concreto a las situaciones sociales o que requieran de interacción con otras personas.
  • Trastorno de ansiedad específico y no específico: este término recoge todas las ansiedades y fobias que no cumplen los requisitos exactos para algún otro tipo de trastorno de ansiedad, pero que siguen siendo lo suficientemente importantes para ser alarmantes.

Los 5 trastornos más comunes en adolescentes.

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Los 5 trastornos más comunes en adolescentes.

trastornos más comunes en adolescentes

Adolescencia, esa etapa llena de subidas y bajas, turbulencias y torbellinos de emociones concentrados en un período clave para el desarrollo personal. Tantos cambios hormonales, físicos, de relaciones sociales o de toma de decisiones trascendentes, hacen que sean unos años en los que el adolescente puede verse sobrepasado. Está claro que ser adolescente no implica sufrir un trastorno mental. Sin embargo, son edades mucho más propensas a ello.

En estos casos, es importante estar atentos a conductas determinadas que nos alertan de que algo no va como debería. Son etapas en las que una buena orientación familiar e, incluso, profesional de la mano de psiquiatras o psicólogos es determinante para un desarrollo adecuado.

Aunque hay ciertos comportamientos que son normales a esas edades, hay algunos que sobrepasan una fina línea y que necesitaran de ayuda exterior. Veamos cuáles son los trastornos más comunes en adolescentes.

Fobia social

La fobia social es un trastorno de ansiedad caracterizada por el pánico que puede provocar interacciones sociales con personas desconocidas o no presentes en su círculo más cercano, produciendo síntomas de estrés y ansiedad. Esta es la principal diferencia con el trastorno de Ansiedad Generalizada, ya que es un contexto muy concreto el que se produce una alta ansiedad.

Las personas con fobia social pueden experimentar pensamientos catastróficos si interactúa con personas desconocidas por primera vez. Guarda características con lo que puede ser una timidez extrema. Sin embargo, sus efectos pueden aparecer incluso cuando no haya nadie, a través de evitar de antemano esas interacciones sociales.

La adolescencia por todo lo que conlleva es una etapa en la que la fobia social puede aparecer como consecuencia de una preocupación excesiva de cómo nos ven los demás, sumándole que las inseguridades y problemas de autoestima puedan llegar a dispararse a estas edades con mayor facilidad.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

Dentro del cuadro de trastornos de ansiedad, se encuentra uno de sus principales representantes: el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG). Sus síntomas se organizan en fisiológicos, cognitivos y conductuales:

  • Fisiológicos: sudoración, temblores, mareos, náuseas, taquicardias, reflujo.
  • Cognitivos: ideas intrusivas incontrolables, creencias de estar en grave peligro, pensamientos catastróficos.
  • Conductuales: aislamiento, evitación de lugares y situaciones estresantes.

En la etapa adolescente, este tipo de trastorno puede estar vinculado a las situaciones estresantes que se pueden producir en el colegio o instituto: hablar delante de toda la clase, ir por primera vez con gente desconocida, la presión de estudiar y realizar exámenes y el riesgo de sufrir bullying.

Trastorno alimenticio

Ser adolescente acarrea el deseo de gustar y agradar a los demás. Por ello, la búsqueda de la aceptación social y ser miembro de un grupo es continua. Es aquí donde la preocupación por la propia imagen cobra protagonismo, ya que pensamos que es la parte más importante de nuestra carta de presentación para poder tener más o menor apoyo en grupos adolescentes.

Esta presión de ofrecer la mejor imagen de uno mismo se intensifica a estas edades, en las que somos mucho más vulnerables e influyentes. Los jóvenes, y especialmente las mujeres, tienen la necesidad obsesiva de controlar su peso, lo que deriva en trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia.

Trastorno de la conducta

El Trastorno de la Conducta o trastorno disocial se caracteriza por expresarse de forma agresiva (peleas, amenazas, faltar a clase, mentir, robar…) y revelarse contra las normas de forma constante.

No se refiere a la oposición de normas y leyes por percepción de injusticia, sino que un desacato generalizado a las pautas de comportamiento sociales acordadas para vivir en armonía sin conflictos mayores.

TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad puede ser diagnosticado en la etapa infantil. Sin embargo, es habitual que se reconozca cuando ya es adolescente.

Se caracteriza por tener problemas a la hora de focalizar la atención en un único estímulo durante unos minutos, unido a la necesidad de buscar interacciones en su entorno que lo distraigan. Esto es un obstáculo a la hora de rendir en clase, de cumplir las normas o de establecer relaciones sociales.

Señales de alerta de posible trastorno mental

Como padres, debemos estar atentos a ciertos comportamientos de nuestros hijos que pueden ser señal de que algo no va bien del todo. Por ello, aquí puedes ver determinadas conductas a las que prestar atención:

  • Cambios bruscos en su comportamiento y personalidad. Excesiva agresividad y facilidad de enojo inusuales de su carácter.
  • Dormir más de la cuenta o trastornos del sueño.
  • Problemas de autoestima.
  • Pérdida de interés o abandono de pasatiempos favoritos.
  • Cambios en el rendimiento académico.
  • Cambios en la alimentación, pérdida de apetito, cambios en el peso.

Si el comportamiento de nuestros hijos se vuelve perjudicial para su desarrollo o funcionamiento regular en el instituto y en el hogar, es hora de consultar a un profesional. Una actuación temprana puede ser clave para evitar un desarrollo más perjudicial y difícil de sanar. Acude a un profesional de la salud mental en estos casos, o si tienes dudas, a su médico habitual, quien podrá brindarte información y recursos de ayuda en caso de que sea necesario derivarlo.

Cómo saber cuando una persona es alcohólica. Psiquiatra especialista en adicciones.

psiquiatra adicciones

Cómo Saber Cuando Una Persona Es Alcohólica. Psiquiatra Especialista En Adicciones.

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Cuando nos encontramos ante un problema de abuso de alcohol en el que dicha adicción influya al desarrollo normal del día a día de una persona, y le afecte tanto a nivel físico como mental, es vital acudir a un especialista en adicciones. No debemos olvidar que se trata de una enfermedad, por lo que debe ser tratada en la consulta de un profesional de salud mental.

Lo mejor es consultar en cuanto detectemos que existe la posibilidad de padecer alcoholismo, ya que cuanto antes se trate, mejor.

Es qué consiste el alcoholismo

El alcoholismo es una enfermedad crónica caracterizada por el abuso de bebidas alcohólicas y por la adicción incontrolada que supone dicho hábito. Con ser crónica se refiere a que se trata de una enfermedad que no es transmisible y que tienen una progresión generalmente lenta y de larga duración. Este tipo de adicciones se agravan conforme pasa el tiempo.

Es una adicción que puede provocar dependencia fisiológica y psicológica, caracterizada por la ansiedad y el deseo incontrolado de consumir. Además, puede ir acompañado del síndrome de abstinencia, el cual se presenta cuando la persona reduce o suspende el consumo de alcohol. Algunos de los síntomas de abstinencia de alcohol más comunes provocan ansiedad, insomnio, malestar gastrointestinal, náuseas, sudoración, temblores o irritabilidad.

Cómo detectar que una persona es alcohólica

Una persona alcohólica se caracteriza por la imperiosa necesidad de beber alcohol, además de una incapacidad para controlar o parar su ingesta una vez comenzó a hacerlo. Cuando bebemos de forma habitual, el cuerpo se acostumbra a tener grandes cantidades de alcohol, por lo que cada vez necesitará más para sentir los efectos buscados. Esto es lo que se conoce como tolerancia alcohólica, y es característico de toda persona alcohólica.

Otros síntomas que revelan dependencia a bebidas alcohólicas son:

  • Pasar cada vez más tiempo bebiendo
  • Tomar alcohol antes del mediodía o cuando están solos
  • Reflejar síntomas de ansiedad o irritabilidad
  • Priorizar el beber alcohol a otras actividades o intereses
  • No poder dejar de beber alcohol aun sabiendo que está afectando negativamente a su salud
  • Beber para sentirse mejor y relajarse
  • Necesidad de comprar alcohol de forma compulsiva para no quedarse sin abastecimiento
  • Esconder el alcohol
  • Descuido de responsabilidades, tanto en el trabajo, como en el hogar
  • Cambios físicos y alteraciones en capacidades como el equilibrio
  • Cambios emocionales bruscos
  • Lapsos de memoria derivados de la ingesta de alcohol
  • Dar excusas a su entorno y a sí mismos para seguir bebiendo

También, es importante prestar atención a los síntomas del síndrome de abstinencia que mencionábamos en el apartado anterior, ya que también son un reflejo de la existencia de un problema.

Causas del alcoholismo

Dentro del mundo de las adicciones no existe una causa común a todas. Cada individuo puede desarrollar este tipo de enfermedades por unos factores u otros. Aunque, sí existen ciertas circunstancias o factores, o la combinación de varios, que favorecen su desarrollo. En general, se organizan en tres principales: genéticos, psicosociales y ambientales. No obstante, los factores de inicio de la adicción no tienen por qué ser los mismos que los que provocan su mantenimiento en el tiempo.

Por ejemplo, un niño que crezca con progenitores alcohólicos es más probable que lo sea en un futuro. Estos serían factores ambientales. Pero también tienen importancia los factores psicológicos que afecten al paciente. Entre ellos, las relaciones interpersonales, o padecer algún tipo de enfermedad mental aparte, como ansiedad o depresión.

Por otro lado, existen factores genéticos que pueden aumentar la probabilidad de generar cierta adicción. Existe un gen presente en muchas personas alcohólicas que provoca reacciones menos potentes al alcohol que una persona sin dicho gen. Es decir, las resacas son menos aversivas para la persona alcohólica con dicho gen. Sin embargo, no hay una relación causa-efecto, es más una relación probabilística de mayor vulnerabilidad.

Consecuencias del alcoholismo

El consumo incontrolado y abusivo de alcohol puede presentar graves consecuencias a nivel social y económico para la persona. Lo más triste de este tipo de enfermedades es que no solo la sufre el paciente, sino que todo su entorno se ve afectado de alguna forma, siempre negativa. Familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso personas desconocidas pueden verse afectadas por este abuso de bebida alcohólicas.

A nivel social, el alcoholismo provoca serios problemas en la convivencia social, ya que es causa de una gran parte de los accidentes de tráfico en las carreteras. También, afecta a la convivencia del día a día, ya sea en el trabajo, alterando la vía pública, perturbando a los vecinos o provocando episodios injustificados de violencia, agresión física o psíquica.

A nivel emocional personal, la adicción al alcohol es causa de numerosas enfermedades, o de agravación de otras. Las más comunes son la ansiedad, depresión o trastornos del sueño. También es origen de irritabilidad, intención suicida o sentimientos como la culpabilidad, la vergüenza o la desesperanza.

¿Qué debo hacer si creo que podría tener adicción al consumo de alcohol?

Puedes acudir a la consulta de un psiquiatra profesional especialista en adicciones para una evaluación. Tras una evaluación se derivará al tratamiento pertinente para empezar el proceso de recuperación con ayuda y sin juzgamientos.

¿Qué es la esquizofrenia? Síntomas y Causas

que es la esquizofrenia

¿Qué es la esquizofrenia? Síntomas y causas

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A la pregunta qué es la esquizofrenia y en qué consiste, la respuesta más rápida sería que se trata de una enfermedad mental catalogada como grave, que afecta en la forma de pensar, sentir y comportarse. Aunque, como toda enfermedad mental, siempre es algo mucho más complejo.

Es un tipo de trastorno por el cual las personas interpretan la realidad de manera anormal y por el que pueden padecer alucinaciones, delirios y trastornos graves, tanto en el pensamiento como en el comportamiento. Dependiendo de su gravedad, puede afectar al funcionamiento diario e incluso ser incapacitante.

Por ahora no hay una cura total. Sin embargo, los medicamentos pueden ayudar a controlar bastante los síntomas. Lo más probable es que se deba probar diferentes medicamentos hasta dar con el que mejor funciona con el paciente, ya que cada persona tiene unas características y particularidades diferentes. Además, comenzar un tratamiento temprano puede ayudar a controlar síntomas antes de que se desarrollen complicaciones más graves. Las personas esquizofrénicas deben tomar su medicación durante toda la vida con el fin de que esos síntomas queden controlados lo mejor posible.

¿Qué síntomas tiene la esquizofrenia?

Generalmente, la esquizofrenia suele ser diagnosticada en personas entre los 16 y 30 años, después de un primer episodio de psicosis detectado. Cuando ocurre este primer episodio más esclarecedor, se debe comenzar el tratamiento lo antes posible para trazar el camino hacia la recuperación de la mano de un médico psiquiatra especialista en este tipo de enfermedades mentales. Sin embargo, antes de ese primer episodio psicótico, suelen presentarse previamente los cambios en el pensamiento, el estado de ánimos y el funcionamiento social.

En los niños no se trata de una enfermedad común, y tampoco suele desarrollarse una vez pasados los 45 años. Los hombres suelen desarrollar síntomas a una edad más temprana que las mujeres.

A la hora de distinguir los posibles síntomas de esquizofrenia, estos se clasifican en tres categorías principales:

  • Síntomas psicóticos: estos son los que actúan en el pensamiento de una persona, distorsionándolo. Incluyen alucinaciones, delirios, movimientos extraños y dificultad para organizar pensamientos.
  • Síntomas negativos: son los que dificultan la expresión de emociones e impiden tener una conducta normal, llegando a parecer retraída y deprimida.
  • Síntomas cognitivos: afectan a, proceso de pensamiento, obstaculizando la toma de decisiones, prestar atención o utilizar información.

Con el paso del tiempo, estos síntomas pueden variar en cuanto a su gravedad, intensidad o al tipo, con periodos de empeoramiento o remisión de algunos concretos. Veamos más profundamente que tipos de síntomas incluye cada categoría.

Síntomas psicóticos

Los síntomas psicóticos son aquellos que influyen en la forma de pensar, actuar y percibir el mundo. Estos síntomas pueden provocar la pérdida del sentido compartido de la realidad con los demás y ver el mundo de una forma completamente distorsionada. Son síntomas que pueden aparecer y desaparecer, no son constantes, pero sí pueden ser recurrentes. En otros casos, se estabilizan con el tiempo. Dentro de esta categoría se incluyen:

  • Trastorno del pensamiento: se refiere a cuando una persona tiene formas de pensar inusuales o ilógicas y problemas para organizar ideas y el habla. Se presenta en personas que dejan de hablar en medio de un pensamiento, inventa palabras o pasan de uno a otro de repente.
  • Trastorno del movimiento: se presentan cuando una persona presenta movimientos corporales anormales, llegando a repetirlos una y otra vez.
  • Alucinaciones: cuando las personas ven, escuchan, huelen, saborean o sienten cosas que no existen. Concretamente, las personas que escuchan voces, pueden haber estado oyéndolas mucho antes de que sus familiares o amigos se pudieran dar cuenta.
  • Delirios: se refiere a las creencias que puede tener una persona acerca de cosas que no son ciertas. Por ejemplo, pueden creer firmemente que alguien los observa, que los quieren lastimar o que están en peligro.

Síntomas negativos

Los síntomas negativos se refieren a dificultad para mostrar emociones, problemas para actuar y relacionarse, pérdida de motivación, interés y disfrute de las actividades diarias, así como alejamiento de la vida social. Son síntomas que, por su características y similitudes, pueden confundirse con los de otras enfermedades mentales como la depresión. Algunos de los síntomas más característicos de esta categoría son:

  • Dificultad para planificar o ceñirse a tareas y actividades establecidas, como ir a comprar
  • Obstáculos para sentir placer en la vida cotidiana
  • Hablar con un tono de voz apagado y con expresiones faciales bastantes limitadas
  • Incomodidad a la hora de interactuar en sociedad, llegando incluso a evitarla
  • Prevalecer actividades pasivas a otras que requieran energía. En los casos más extremos, la persona puede dejar de moverse o incluso hablar durante un tiempo, algo conocido como catatonia.

Síntomas cognitivos

Esta categoría incluye problemas de atención, memoria y concentración. Son síntomas que afectan en la vida cotidiana, como seguir una conversación, aprender cosas nuevas o recordar citas. Uno de los mejores predictores para comprobar el funcionamiento diario de una persona es analizar mediante pruebas específicas su funcionamiento cognitivo. Estos síntomas incluyen:

  • Dificultad para prestar atención o concretarse
  • Problemas para usar la información justo después de aprenderla
  • Problemas para procesar información a la hora de tomar decisiones, dificultado su ejecución

Problemas de violencia

Generalmente las personas con esquizofrenia no son violentas. Es más, las personas con este tipo de enfermedad mental tienen más probabilidad de que otros les hagan daño que al contrario.

Sin embargo, ese riesgo de hacerse daño o hacer daño a los demás existe y puede verse agravado si no se recibe el tratamiento necesario. De ahí, la importancia de recibir tratamiento lo antes posible.

¿Cuáles son las causas de la esquizofrenia?

No se conoce una causa concreta que provoque la esquizofrenia, pero sí se conocen algunos factores que pueden influir en su aparición: la genética, el medio ambiente y la química del cerebro.

  • La genética: en ocasiones, la esquizofrenia puede ser hereditaria. Sin embargo, no tiene porqué. Numerosos estudios sugieren que hay genes concretos que pueden aumentar la probabilidad de padecer esta enfermedad, aunque, ningún gen por sí solo causa el trastorno.
  • El ambiente: investigadores sugieren que padecer esquizofrenia puede deberse a una combinación de factores genéticos, aspectos de su entorno o experiencias de la vida. Algunos de estos factores ambientales pueden incluir situaciones extremas, entornos estresantes o peligrosos, vivir en la pobreza, exposición a virus o problemas nutricionales desde antes del nacimiento.
  • La estructura y función del cerebro: las personas con esquizofrenia es probable que presenten diferencias en el tamaño de ciertas áreas del cerebro y en las conexiones entre las áreas que lo conforman. Son diferencias que pueden desarrollarse antes del nacimiento.

Psiquiatra para niños ¿Cuándo lo necesita mi hijo?

Psiquiatra para niños ¿Cuándo lo necesita mi hijo?

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El desarrollo de nuestros hijos es algo que preocupa a la mayoría de los padres. Son edades en las que el niño tiene el primer contacto con el mundo que le rodea, algo que marcará su evolución posterior. Empiezan a desarrollar las bases biológicas y neurológicas que permiten su relación con el entorno, como la motricidad, la adquisición de lenguaje, la empatía y primeras relaciones. Existen acciones transitorias que se resuelven solas y con el paso del tiempo, como los problemas para dormir solos, los arrebatos de ira o la tristeza que puedan sentir en determinados momentos. Se tratan de reacciones propias de su crecimiento personal.

Sin embargo, existen otras situaciones que superan al control y conocimiento de los padres, y al propio niño, ya que, a edades tempranas se carece de los recursos y herramientas psicológicas necesarias para enfrentar según qué tipo de circunstancias. Es entonces cuando se requiere la ayuda de un profesional. Determinar qué tipo de especialista es el más adecuado para abordar estos temas puede resultar difícil al principio. Lo mejor es recabar toda información y opciones que existen o consultar a cualquier profesional médico que derive a la mejor opción.

Cuándo acudir a un Psicólogo infantil

Un psicólogo infantil no es un médico, pero es un especialista dedicado al estudio del comportamiento y la subjetividad de un niño. Indaga en las posibles causas que hay detrás de su comportamiento y los mecanismos que ayuden a mejorar su calidad de vida. Se debe acudir a un psicólogo cuando el niño presente algún tipo de trastorno mental que no requiera de tratamiento farmacológico. Cuando no se desarrollan habilidades como el resto de niños o y sientan ansiedad, tristeza, pensamientos extraños, problemas para relacionarse con otros niños, intranquilidad marcada o dificultades para hablar.

A través de técnicas psicoterapéuticas se busca prevenir los problemas relacionados con el desarrollo y el aprendizaje, así como estimular las habilidades de los más pequeños.

Cuándo acudir a un Psiquiatra infantil

Un psiquiatra infantil es un médico especializado en los trastornos mentales de los niños, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y que se integren mejor en el medio. Las enfermedades que puede tratar un psiquiatra infantil reúnen desde patologías graves hasta las más leves. Es importante acudir a este tipo de profesionales cuando el niño padezca alteraciones severas del desarrollo, como depresión y ansiedad infantil, conducta alimentaria, anorexia, bulimia, trastorno obsesivo compulsivo, fobias, pero también de hiperactividad, déficit de atención, o control de los impulsos, entre otros.

A diferencia de un psicólogo, un psiquiatra infantil puede recetar fármacos que alivien los síntomas del niño. Por lo que las consultas de un psiquiatra se apoyan en un tratamiento farmacológico además de psicoterapia. Si tu hijo presenta síntomas que interfieren en su desarrollo de forma persistente es la opción que le ayudará a mejorar.

Cuál es el proceso en la consulta de un psiquiatra

Como hemos visto, el psiquiatra infanto-juvenil es un médico especializado en el diagnóstico y tratamientos de los desórdenes del comportamiento, emociones o pensamiento que afecta a los niños, adolescentes y sus familias. Este tipo de profesionales brindan a estas familias la ética y la responsabilidad médica junto un cuidado comprensivo. Pone a disposición del niño su conocimiento biológico y psicológico para el tratamiento. Para ello, se realiza un diagnóstico para evaluar el problema prestando atención a componentes físicos, genéticos, emocionales, familiares, cognoscitivos, sociales o educacionales. Una vez realizado dicho examen comprensivo, se comparte con el paciente y la familia y se diseña un plan de tratamiento.

Existen tratamientos integrales que incluye psicoterapia individual, de grupo o de familia para abordar el problema. También, en los casos que lo requiera, se incorpora tratamiento farmacológico o consultas con otros especialistas complementarios. A lo largo del tratamiento el psiquiatra siempre actuará como abogado del niño, defendiendo sus mejores intereses.

5 Especialidades en Psiquiatría y las enfermedades que tratan

especialidades en psiquiatria

5 Especialidades en Psiquiatría y las enfermedades que tratan

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Dentro de la psiquiatría, existen especialistas para trastornos específicos que reúnen características y soluciones similares. Al tratarse de patologías complejas, es necesario que haya profesionales especializados en cada rama para poder tratarse de la forma más óptima y personalizada posible. Los seres humanos contamos con organismos y sistemas de gran complejidad. De ahí la importancia de contar con médicos que sea capaces de ayudar en desajustes que impidan llevar una vida normal.

Cada afectación en nuestro día puede ser un reto para el paciente y una dificultad frecuente en la comprensión por parte de su entorno. Por suerte, en la actualidad existen numerosos estudios e investigaciones que derivan en importantes avances en la medicina psiquiátrica respecto años anteriores. En los últimos años la salud mental ha ganado reconocimiento y relevancia, lo que también ha permito un desarrollo de calidad y natural.

Antes de ir a un especialista u otro es importante una evaluación psiquiátrica. De esta forma se puede orientar en la primera consulta tras las primeras impresiones o el primer diagnóstico. Ahora bien, ¿Cuántos tipos de especialidades existen dentro de la psiquiatría? Hoy vamos a ver 5 especialidades a las que se puede acudir dependiendo de la patología concreta.

Psiquiatría de adultos o general

La psiquiatría de adultos o psiquiatría general es la que engloba aquellas patologías que presenta un paciente de forma severa. Esta tipología engloba trastornos como el estado de ánimo, la bipolaridad, la depresión, la ansiedad, fobias o trastornos psicóticos. No existe una edad concreta para marcar la diferencia con la psiquiatría infantil, pero en general suele rondar a partir de los dieciséis años.

Psiquiatría infanto-juvenil

Los trastornos no tienen edad. Tanto niños como jóvenes pueden padecer algún tipo de enfermedad relacionada con la salud mental. Es vital reconocer si los más pequeños sufren alguna patología, ya que son edades en las que somos más sensibles emocionalmente. Además, encontrarla a tiempo puede prevenir posibles complicaciones futuras en su desarrollo. Por ello, requieren de un tratamiento más delicado. Entre los trastornos que un psiquiatra infanto-juvenil puede tratar, destacan aquellos relacionados con el neurodesarrollo como el autismo o el TDAH, o casos relacionados con depresión infantil, abuso de sustancias, TOC, estrés o relativos a problemas del ámbito psicótico.

Hay que recordar que, al tratarse de menores de edad, se precisa de cierto contacto con los padres o tutores legales, instituciones legales incluidas.

Psiquiatría geriátrica

La psiquiatría geriátrica es aquella que promueve la salud mental de los ancianos. Una población con riesgo de padecer trastornos emocionales debido a condicionantes en su vida que puede provocarlos. Son edades en las que se puede incrementar la sensación de soledad, tristeza por la muerte de seres queridos, disminución de capacidades físicas y de movilidad o menor capacidad de independencia.  En definitiva, todo aquello que acarrea el envejecimiento.

Además, los psiquiatras geriátricos tienen en cuenta las particularidades mentales y físicas que padecen este tipo de pacientes. Es importante tener esto en cuenta a la hora de recetar medicamentos o terapias para que sean adecuados a sus organismos.

Psiquiatra de las adicciones

Con la aparición de las drogas, también surge una adicción muy concreta a este tipo de sustancias perjudiciales para la salud. Algunas de las más comunes son el alcohol, la cocaína, la heroína o el cannabis. Pero no solo existen adicciones relacionadas con sustancias. Por ejemplo, la ludopatía, la adicción al móvil o las compras compulsivas son también algunos ejemplos que se pueden tratar con este tipo de especialistas en adicciones.

Se suele analizar el origen de las adicciones y se indica el tratamiento concreto para que el paciente pueda superarla.

Neuropsiquiatría

La neuropsiquiatría es la disciplina que trata los trastornos relacionados con el sistema nervioso, por lo que el conocimiento de la química y la fisiología de dicho sistema por parte del especialista es muy profundo. Esto permite que se pueda trabajar de una forma muy especializada y con los mejores tratamientos.

Este tipo de psiquiatría engloba todas aquellas patologías relacionadas con accidentes cerebrovasculares, pérdida de autonomía, pacientes con deterioro cognitivo como la enfermedad de Parkinson o Epilepsia Múltiple. También pueden tratar alteraciones en el estado de ánimo, cambios de personalidad y comportamientos, conductas desorganizadas o agresividad física o verbal. Las demencias y sus variantes, son uno de los tipos de enfermedades que más se trabajan en esta especialidad. Los pacientes suelen sentir el mundo como algo desconocido y peligroso, lo que deriva en problemas y distorsiones dentro de la dinámica socio-familiar.

¿Cuándo es necesario ir al psiquiatra?

cuando ir al psiquiatra

¿Cuándo es necesario ir al psiquiatra?

cuando ir al psiquiatra

Tal y como afirma la OMS, la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Mientras que cuidamos la parte más física de nuestra salud, dejamos de lado una parte de vital importancia: la salud mental. Los psiquiatras y psicólogos son los profesionales principales que mejoran la calidad de vida de las personas y quienes ayudar a conseguir un bienestar psíquico personal y adecuado. Sin embargo, existe mucha confusión en relación a este tema. Ante la presencia de un problema relacionado con la salud mental, no tenemos claro a quién acudir, algo que no ocurre si no duele el oído o la espalda. Por ello, vamos a determinar en qué ocasiones es mejor acudir al psiquiatra.

Falsos mitos entorno a la psiquiatría

Para empezar, se debe dejar claro que el psiquiatra es un médico especializado en enfermedades mentales. Dedica su interés al estudio, prevención, investigación y tratamiento de las enfermedades mentales concretamente.

Por el contrario, lo psicólogos nos son médicos. Un psicólogo ayuda a las personas en su día a día. A sus consultas llegan personas que sienten que no tienen las herramientas o recursos suficientes para enfrentarse a lo que les preocupa (crisis de ansiedad, baja autoestima, depresión, problemas de pareja, problemas con los hijos, estrés, etc.). En definitiva, problemas entre lo que sienten y los que piensan.

El mito por excelencia gira en torno a que el psiquiatra trata las enfermedades mentales graves y el psicólogo las enfermedades mentales leves o moderadas. El segundo mito es que los psiquiatras solo tratan con medicamentos y psicofármacos, mientras que el psicólogo utiliza un tratamiento psicológico. Por supuesto, un psiquiatra cuenta con más herramientas además del uso de psicofármacos.

Además, no tiene por qué ser la elección de uno excluyen del otro. En muchos casos, el tratamiento de una persona requiere de ambos profesionales. Son terapias que se pueden combinar para conseguir una solución o una mayor efectividad en el proceso.

En el caso de que tengamos dudas, siempre podemos acudir a nuestro médico de cabecera. Él está capacitado para recomendar una opción u otra. Así mismo, siempre podemos acudir a cualquiera de los dos, y que sea el especialista quien derive el tratamiento y profesional adecuado.

Por qué es necesario ir al psiquiatra

Para acceder al problema en cuestión, los psiquiatras utilizan la tecnología médica, que engloba conocimientos relacionados con el organismo humano, las enfermedades generales y en especial las relacionadas con la salud mental, sus tratamientos médicos y quirúrgicos, y el uso de medicación como tal. Esto último es la principal diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo. El psicólogo no puede recetar medicación. Los psiquiatras son las únicas personas que pueden prescribirla. Gracias a su conocimiento del organismo y patologías generales, puede derivar los medicamentos más adecuados en función de las características personales del paciente.

Es muy común creer que el acudir a un psiquiatra no es necesario. Solamente con la terapia psicológica es suficiente. Esto es una grave confusión que existe hoy en día y que queremos aclarar. Existen alteraciones neurobiológicas que solamente con psicofármacos se pueden conseguir una estructuración que te permita llevar una vida normal o acudir a terapia de forma efectiva. De ahí la importancia de acudir al psiquiatra para resolver determinados problemas.

Enfermedades mentales que necesitan uso de medicación

Aunque no siempre sea así, los psiquiatras tratan determinadas enfermedades mentales que requieren el uso de medicación sí o sí, ya que, hay que equilibrar ciertas alteraciones neurobiológica que solamente con terapia no es posible. Pueden tratar problemas más puntuales como ataques de pánico, o problemas a largo plazo, como depresión o aquellas que infieren en el funcionamiento normal del día a día. Algunas de las enfermedades mentales que necesitan ayuda de la psiquiatría son:

  • Trastornos mentales: bipolar, obsesivo compulsivo, de ansiedad, de pánico, fobias, del estado de ánimo, de la alimentación, de la personalidad o de estrés post-traumático.
  • Depresión: incluye trastornos concretos relacionados con el estado de ánimo y las emociones como el nivel de tristeza y felicidad que pueden afectar a la capacidad de funcionar del paciente en su día a día.
  • Problemas neurológicos: engloba enfermedades como la esquizofrenia, Parkinson, epilepsia, esclerosis múltiple, accidentes cerebrovasculares, demencias o alteraciones de conducta y ánimos derivadas de enfermedades neurológicas.
  • Adicciones: estudio y tratamiento de pacientes con trastorno por abuso de sustancias como alcoholismo, tabaco, cannabis o cocaína. En un alto porcentaje de los pacientes, la adicción puede derivar de otra enfermedad psiquiátrica.

Normalización de acudir al psiquiatra

Una persona que sufra algún tipo de trastorno o enfermedad mental, ya sean de las más leves o de las más complejas, tiene que lidiar con la estigmatización que realiza la sociedad. Son un conjunto de prejuicios y estereotipos que se le asigna a una persona que generan rechazo o discriminación. Dejemos claro una cosa: quien tiene una enfermedad mental, tiene un problema de salud, igual que podemos tener una alergia determinada o necesitar de medicación para regular el azúcar. Es un campo concreto de la salud que no se le ha dado la relevancia que tiene y que en consecuencia se puede apreciar en su visión de la sociedad.

Por suerte, en este tema la sociedad ha evolucionado bastante en los últimos años. Gracias a la visibilidad y a la normalización tanto en redes sociales como en los medios de comunicación, son cada vez más las personas que deciden acudir a estos profesionales para encontrar una solución a sus problemas mentales y conseguir llevar una vida libre de preocupaciones.